Juego El Palé : El juego de mesa de los años 80

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El palé fue durante muchos años uno más de los muchos juegos que quedaban arrumbados al fondo de las descomunales cajas de «juegos reunidos» que en fechas señaladas nos regalaban nuestros familiares. Sólo lo contenían las cajas mayores, repletas de envases mediados de fichas y de numerosos cartones plegados con las más armoniosas maneras. De pronto, un día, como respondiendo a una indicación rudimentariamente esbozada en el propio juego, el negocio puso su mano en él y, fijándose en lo que le diferenciaba de otros juegos, siendo él, sin embargo, familiar, lo puso en circulación a solas; ocupante al fin de una casa propia que, por sus dimensiones y los muchos artilugios que lo acompañan, a los niños parecía un hotel. El palé se parece a los juegos más comunes en que se juega sobre un tablero a recorrer a golpe afortunado de los dados. Se distingue por su intención no ya llegar a algún sitio, sino enriquecerse arruinando a los oponentes y, por la existencia de distintas tarjetas que alteran el juego súbitamente bien por azar o sorpresa, o bien mediante el intercambio que los jugadores pueden efectuar con ellas. Las tarjetas y el juego limpio de la inteligencia aunque es de justicia aclarar que muy parcamente en lo que hace referencia a este último extremo son el mejor capital del palé. De él han nacido después interminables variantes de juegos de reunión que han agudizado sus complicaciones y nuestro ingenio aunque es también de justicia decir que sin alcanzar nunca esa fecunda riqueza que poseen aquellos otros más simples y más antiguos que conocemos y que nos acompañarán siempre.

Objetivo del juego El Palé

Adquirir sucesivamente cierto número de propiedades y edificar sobre ellas a fin de acumular títulos y beneficios monetarios que, arruinando a los contrarios, conceda al vencedor la supremacía económica. Pueden participar en el palé de tres a seis jugadores.

Componentes del juego El Palé

Tablero : El tablero del palé es un cartón grande sobre el que aparece dibujado un recorrido que lo circunda dividido en 41 casillas tituladas con nombres de calles y precios, interrogaciones
tintadas en dos colores e ilustraciones. En su centro aparecen, además, dos casillas rotuladas suerte y sorpresa.
Fichas y dados : Seis fichas generalmente bajo su forma de peón de distintos colores y dos dados de regular tamaño (en tiempos, los primeros dados grandes con los vértices suavizados que saltaban en las manos de los niños eran estos dos,azules o rojos, que llevaba el palé).
Elementos propios : Distinción del palé eran y son una serie de elementos billetes, cartones, piezas simulando casas de dos tamaños que son, verdaderamente los instrumentos del
juego.
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1. Dinero : Una suma de billetes de valoración creciente y que según asciende confiesa la antigüedad o bisoñez del juego que es hoy, en el palé corriente de los valores que siguen:
5.000, 1.000, 500, 200, 100, 50,10.
2. Títulos de propiedad : Tarjetas rectangulares que reproducen las casillas tituladas del
tablero y en las que figura el nombre de la propiedad, su precio, su hipoteca y las rentas que la benefician en distintas circunstancias.
3. Casas : Piezas de madera pintadas de verde con la forma esquemática de una casa.
4. Hoteles : Semejantes a las anteriores, aunque de mayor tamaño y color rojo.

Tarjetas de suerte y sorpresa

Rosadas las del azar y verdosas las del asombro, dictan normas escritas que sin cálculo del jugador, premian, castigan, benefician o merman el capital.

¿Como se juega a el Palé?

Situados los jugadores contendientes en torno al tablero se procede primero a la elección del
banquero, que será en adelante quien arbitre el juego, quien distribuya sus componentes y quien los manipule durante la partida. Sólo cuando el número de jugadores es crecido cinco o más debe independizarse la banca del propio juego. En las partidas de tres y cuatro participantes uno de ellos será quien la conduzca. El banquero efectúa todos los movimientos de dinero, títulos o propiedades que dicte el desarrollo del juego. De ellos y de sus modalidades hablaremos luego. Antes de iniciar el juego propiamente dicho, distribuye a cada jugador una suma de 15.000 pesetas, en un billete de 5.000, siete de 1.000, tres de 500, tres de 200, seis de 100, cinco de 50 y cinco de 10.
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El dinero restante del total constituye el capital del banco y será, por tanto, el que administrará el banquero. Los billetes repartidos y, posteriormente, los títulos de propiedad adquiridos por cada jugador deben quedar ante él y visibles para los demás (tonto resulta decir que una de las primeras cosas que la economía enseña a los niños es la de esconder de la vista de otros parte de los beneficios para así, engañándolos, vencerlos mejor). Baraja, luego, las tarjetas de suerte y de sorpresa independientemente y las coloca en las casillas dispuestas sobre el tablero. Colocados los peones uno por jugador en la casilla de salida, arrojan por turno los dados e inicia el juego, como siempre, el que obtuvo una puntuación mayor.

Recorrido por el tablero e incidencias

Tira de nuevo los dados y desplaza el peón hasta la casilla que hace el número obtenido.En su turno y según las instrucciones que dicte la casilla, el jugador puede adquirir una propiedad, pagar renta a otro propietario, pagar derechos, cobrar primas, sacar cartas de suerte o de sorpresa, edificar o ir a la cárcel. Si un jugador hace doble logra igual puntuación en ambos dados tras de marcar el punto conseguido y efectuar su correspondiente jugada, tirará de nuevo los dados y repetirá jugada. Si nuevamente saca doble, volverá a jugar. Pero si doblase una vez más va a la cárcel y conserva las transacciones que haya realizado. Al primer jugador sigue el de su izquierda y a éste el siguiente. En una misma casilla pueden coincidir varias fichas y puede el último llegado ejercer los derechos desdeñados por sus predecesores. En el transcurso del juego pueden darse varias vueltas al circuito del cartón y es indiferente al resultado final la disposición en que queden las fichas.

Propiedad libre

Cuando un jugador cae en una casilla con título de propiedad libre puede adquirirla abonando al banco la cifra de venta fijada en título y casilla; a cambio recibe el título de la misma y puede, desde ese momento, percibir una de las distintas rentas fijadas correspondientes a su estado de cualquier otro jugador que pise esa casilla. Si al jugador no le interesa, la pone a subasta, partiendo a su criterio de un precio menor y pasa a ser propiedad del mejor postor. El banco cobra esas ventas. No puede, sin embargo, tener títulos en propiedad.

Suerte o sorpresa

Cuando un jugador cae en una casilla con interrogación, dependiendo del rótulo que la nombra, levantará la tarjeta que esté encima del montón y «hará al pie de la letra lo que allí esté escrito» devolviéndola después al fondo del montón. Si la tarjeta indica que se conserve, se conservará y si permite venderla se hará directamente o mediante subasta.

Cárcel

Un jugador va a la cárcel si cae en la casilla que dice: «De aquí a la cárcel»; si así le castiga una carta de suerte o sorpresa; si dobla tres veces consecutivas los dados. Si llega allí en el camino obligado por los dados se le considera «de visita» como si metidos en líos de compras y ventas fuera natural visitar esas oscuras instituciones y sigue adelante a la tirada siguiente. Tarjeta en que se lee «Con esta tarjeta puedes salir libre de la cárcel…» o hacer un doble al tirar, en ocasión que corresponda, los dados.

Propiedad con dueño

Si por la puntuación de los dados las instrucciones del tablero o las tarjetas cae un jugador en la propiedad de otro, éste puede demandarle la cantidad que dicte la circunstancia de la propiedad. Si el propietario lo es además del total de «solares» de un mismo color ¡los míticos y carísimos barrios de Gran Vía y Alcalá o Serrano, Velázquez y Goya!, que dibujan para el niño una idea de Madrid en un tempo concreto y dan sabor y competencia al juego) cobra una renta doble y puede, además, «edificar» en ellos siguiendo las normas que se indicarán.

Sueldo

Al culminar el circuito del tablero y pasar de nuevo la casilla de salida, el jugador recibe un estímulo del banco de 2.000 pesetas.

Casas

Cuando se agrupan la totalidad de los títulos de un mismo color en manos de un solo jugador éste puede en su turno edificar sobre el solar para así percibir de los jugadores contrarios un pago por paso cada vez más elevado. La construcción debe ser uniforme y simultánea en los solares del grupo y alcanzar un máximo de cuatro «casas» por solar poseído. El pago se efectúa al banco. Por cada casa pagada se emplaza una pieza verde en el solar elegido.Si un jugador desea liquidez, puede desprenderse de construcciones adquiridas, el banco abona únicamente la mitad de su valor anterior y compra sólo en forma uniforme y simultánea.

Hoteles

Cubierta la edificación de «casas» puede levantarse en el solar un «hotel» a condición de retirar aquéllas, pagar el precio de una más y retirándolas del tablero poner en su lugar una pieza roja. Nota: Si por el elevado número de edificaciones el banco viera agotarse sus existencias de «casas» u «hoteles» puede subastarlas en los jugadores en liza.

Ventas e hipotecas

Los títulos de propiedad de lo solares no edificados o despojado: de sus construcciones pueden o bien ser vendidos por un jugadora otro en el precio que acuerden, pueden ser ofrecidos en pública subasta o hipotecados en el precio marcado que es abonado por el banco. Pueden también adquirirse títulos hipotecados a condición de pagar por ellos un precio de acuerdo. Para deshipotecar hay que pagar el precio fijado más un incremento del 10 por 100. Si el que deshipoteca es un comprador paga el 10 por 100, caso de hacerlo en ese mismo turno,
si no, paga el 20 por 100 como tasa posterior.

Bancarrota

La mala suerte o el mal juicio en el empleo de los propios recursos puede llevar a un jugador hasta el punto de no poder responder ni en metálico, ni vendiendo hoteles o casas, ni hipotecando propiedades a la cantidad que le impongan las instrucciones del juego. En ese caso, entrega a su acreedor el total de sus bienes en las condiciones que se hallen al término del cómputo, se declara en bancarrota y retirando la ficha del lugar que ocupe abandona el juego.

¿Quien gana el juego El Palé?

Cuando el más afortunado, inteligente o despiadado de los contendientes quiebra la economía de los demás contrincantes gana la partida.

Variantes

Una partida media se prolonga aproximadamente durante un par de horas.Para ahorrar tiempo puede el banquero barajar los títulos de » propiedad y entregar dos a cada jugador después de distribuir el primer dinero. Paga cada uno la suma dé precios que adeude por ellos y prosigue el juego como hemos indicado. Para regatearlo más, puede estipularse por connivencia de todos un tiempo de duración del juego. Cumplido, se evalúan las diferentes fortunas y vence aquél que posee más.

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