La última entrevista de Félix Rodriguez de la Fuente

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Quién me iba a decir que aquel apretón de manos fuerte, sincero, sería el último. Que aquel ¡hasta luego!, seguro, jovial y amistoso sería un adiós definitivo.

Cuando recibí la noticia, la terrible noticia de su muerte, me encontraba casualidades de la vida en una boda. Unos y otros comentaban su muerte. No reaccioné. Me pasó igual que a Micky, su mujer, no podía derramar ni una sola lágrima.

Aún recuerdo sus palabras, resuenan en mi cabeza una tras otra, no necesito revisar los papeles. Aquella conversación, la última que sostendría con un periodista, la recuerdo perfectamente; como se recuerdan las oraciones que uno aprende de pequeño.

A pesar de todo, voy en busca del cuaderno donde dejé grabados sus pensamientos y me lo encuentro abierto por la página de su entrevista, estaba como esperando el momento triste en el que yo iba a volver a consultarlo.

Empiezo a leer y comienzo a revivir la situación. « Me voy a Alaska a filmar la carrera de las mil millas. Mil seiscientos kilómetros en pleno invierno ártico. Una experiencia ‘única’ », decía Félix aquel viernes en Prado del Rey, momentos antes de grabar ese « 625 líneas » desde donde se asomaría para despedirse definitivamente del público, su público.

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Aquel adiós no parecía el definitivo cuando Félix decía: « Amigos, acaba ‘El hombre y la Tierra’, pero el año que viene estaremos de nuevo juntos ». Pero el destino es así, no habrá año que viene. Félix ha muerto. Siguiendo, precisamente, esa carrera de « huskies siberianos’ , que él había proyectado con tanto entusiasmo y con tanto tiempo de antelación. Ese viernes, como decía, Félix estaba especialmente contento.

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Su sonrisa era amplia, a veces se tornaba en carcajada sonora. Bromeaba con la maquiladora. Tenía que pasar por el tamiz del rosado maquillaje. Era inevitable y con la paciencia que da la rutina, se sentó en el sillón de « operaciones ». « Pregunta, pregunta… », me dijo, y ahí empezó la entrevista.

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La última entrevista de Félix Rodriguez de la Fuente

Los proyectos truncados de Félix Rodriguez De la Fuente

¿Cuáles son tus proyectos?

— « El hombre y la Tierra » va a tener una serie que va a llevar el título de « Los perros del mundo », donde trataremos de hacer un trabajo serio y profundo del mejor amigo del hombre. Comenzaremos esta serie con la filmación de la carrera de las mil millas en Alaska. Es una carrera tremenda, cada día se recorren del orden de los cien o ciento cincuenta kilómetros en trineos tirados por perros.

¿Son una especie animal superdotada?

—Pues sí, qué duda cabe. Se trata de los llamados huskies siberianos, que sustituyeron hace años a los legendarios malamutes. Una raza más grande y pesada también. Consume del orden de los dos o tres kilos de carne o, en ocasiones, se les alimenta con salmón congelado. Duermen al aire libre a temperaturas bajísimas. Nosotros vamos a acompañarles en el transcurso de toda la carrera.

¿Es tu primer viaje a Alaska?

—No, ya estuve en noviembre del año pasado. En aquel viaje rodé los capítulos dedicados a « El paraíso de las águilas », « Los salmones agónicos »…

¿Estás acostumbrado al frío ártico?

—Después de veinte años dedicado a los animales y a viajar a lugares recónditos del mundo, opino que sí. Pero eso no quita para que las condiciones climatológicas de Alaska sean tan especiales que uno tenga que ir disfrazado con kilos de piel enci ma. A pesar de eso, no todos los cuerpos están pre parados para someterse a la dura prueba del fríe ártico.

Termina de maquillarse y continuamos la con versación de pie. La posición no es lo suficientemente incómoda como para que Félix interrumpa sus palabras. Las saborea una a una. Hace pausas y comienza la siguiente frase con más énfasis.

—El diecisiete de marzo iremos a Canadá y filmaremos una cosa bonita, a la vez que será una experiencia interesante. Será la estancia en la cabana de un trampero de origen suizo. Le acompañaremos durante quince días y compartiremos su vida aislada de todo lo que es civibzación. Haremos con él ciento cincuenta millas de trampas.

¿Aprovecharéis el viaje para filmar alguna otra cosa?

—Bueno, prepararemos algunas de las películ que pensamos rodar en el Ártico: una monogral sobre el castor, otra sobre el bisonte, el halcón ár co…, así como participar en una operación fasi nante: anestesiar cincuenta osos grises, los ter bles osos norteamericanos.

 

EL MOMENTO MÁS DURO

En todas las experiencias hay un instante am¡ go, un momento duro. En ocasiones, si el coras mandará reforzaríamos las « amarras » y nos quedaríamos en tierra. Pero cuando la profesión es tu « hobby » y si, por ende, es un servicio a los demás, te debes a ella. Atiendes a la razón y « arrías velas ».

—Para mí en este tipo de viajes, hay un momento muy duro: el despegue. Es cuando aprecias lo que tienes a tu alrededor, te cuesta dejar a tu mujer y a tus maravillosas hijas… Hay que romper con todo. En cambio, cuando llegas a tu destino, se apodera de ti la euforia. Ya no te llama nadie por teléfono, estás en otro mundo, los pequeños problemas diarios ya no te perturban. Es cuando todo se vuelve creación.

¿Esta sensación se acrecienta con el paso de los años?

—Sí, cada vez me es más duro decir adiós a mi familia, mi casa…

¿Cuando llegues a Alaska cómo te comunicarás con tu familia?

—Pues por teléfono. A pesar de lo lejos que está, las comunicaciones son excelentes. Hace unos días me llamaron algunos de los miembros del equipo, que se han adelantado a nuestro viaje y se les oía mejor que si llamaran de Prado del Rey. Por cierto, en esta llamada me dijeron que estaban a una temperatura de treinta grados bajo cero.

¿Cuántas personas formáis el equipo?

—Pues contando además del equipo español a los dos asesores canadienses, somos diez personas. De entre ellas siempre destaco a Teodoro Roa, que lleva trabajando conmigo desde nace veinte años. Es mi brazo derecho, un inmejorable amigo.

Interrumpen nuestra conversación y le preguntan si está listo para la grabación. « Yo siempre estoy dispuesto.

Cuando queráis ». No, era sólo un aviso, todavía tenemos tiempo.

¿Félix, no crees que junto a Miguel de la Quadra sois los dos aventureros de Televisión Española?

—Miguel, mucho más que yo. Está hecho para la aventura y la busca. Yo, en cambio, no la busco, no tengo más remedio que correrla para filmar algunas cosas.

¿Cuál ha sido el último peligro que pasastte?

—Pues fue precisamente en Alaska este mes de noviembre. Nevaba muchísimo y soplaba un viento muy fuerte. No había más remedio que salir ese día a filmar. Yo le pregunté al piloto que cuántas posibilidades teníamos de no fracasar y me dijo que un sesenta por ciento. Y dije: pues adelante. Pasamos momentos realmente críticos, puedo decirte que llegué a ver « las orejas al lobo », pero había que hacerlo.

« TEMO LA MUERTE »

Félix no se tiene a sí mismo por aventurero, ni mucho menos. El es un naturalista, que ama a los animales y lucha desde su atalaya todo lo que puede para que los humanos respetemos y dignifiquemos su existencia.

Has vivido momentos realmente peligrosos y, sin embargo, no te tienes por un héroe.

—No, ni muchísimo menos. Mis series no versan sobre héroes ni sobre aventuras, sencillamente tratan de las Ciencias Naturales. Nosotros somos unos señoritos gallinas y si hay algo de aventura es porque ha sido imprescindible.

¿No buscáis el riesgo a la hora de filmar?

—Nosotros filmamos sobre seguro y nos exponemos lo menos posible. De todas formas, siempre se producen situaciones de riesgo que no buscamos.

Nos dan el segundo aviso de que pronto le va a tocar grabar y lentamente nos vamos acercando al plato número once, donde va a tener lugar la entrevista para el programa « 625 líneas ».

Félix Rodriguez de la Fuente nos explica cómo la filosofía del hombre ártico es muy diferente a la que pueda tener el hombre occidental.

—Son más aventureros y se arriesgan más que nosotros, porque no tienen miedo a la muerte. Están acostumbrados a un medio hostil, por el clima, que les somete a pruebas físicas de envergadura. La muerte les es familiar, porque la tienen a su alrededor.

¿Y tú, Félix, has llegado a perder el respeto a la muerte?

—No lo he perdido, ni creo que lo pierda jamás. Tengo una razón muy poderosa, amo a la vida y tengo una mujer y tres hijas que me hacen sentirme muy feliz.

Ahora a Félix se le ha apagado el brillo intenso de sus ojos. Su mirada se ha vuelto triste.

—¿Félix estás cansado de tanto viajar?

—Un poco sí. Según van pasando los años se me va haciendo más cuesta arriba el viajar. Tengo ganas de tener tiempo para mi familia, a la que le dedico muy poco; me he entregado por completo a mi trabajo. Ya va siendo hora de que piense más en las personas que tengo a mi alrededor.

Eso suena a retirada próxima.

—No tanto, pienso en ella, pero todavía no está próxima. Me quedan aún muchas cosas por hacer. Eso no

quita para que piense en ella, en in al campo y disfrutar de la vida.

»

Y VOLVER…

El tiempo se ha acabado, con Fé daría gusto estar charlando hora; horas, pero siempre hay un límite, este caso, es un allegado a « 625 neas » quien lo pone. « La televis me llama », me dice Félix con una c plia sonrisa.

Le paro antes de que se vaya } pido una fecha. La fecha de regres casa.

—En mayo, a finales. Espero tr; documentos inéditos que aporten a al conocimiento.

Me extiende su mano derecha. 1 go lo mismo. Las estrechamos. Y i despedimos con un ¡hasta luego! ( paso seguro se dirige ante las car ras. Se sienta y la presentadora mienza a bombardearle a pregunt Félix se despedía finalmente de toi los telespectadores.

Pasaron los días y cuando no se bían cumplido los quince días de partida, se produce la trágica notii Félix Rodríguez de la Fuente ha mi to en un accidente de aviación, junl sus compañeros Teodoro Roa -mejor amigo— y Alberto Me Huesca.

La versión policial achaca el a< dente a la parada del motor. El c es que el avión que seguía el prim el transcurso de la carrera de las millas cayó en picado y con él mi nuestro amigo, el amigo de toe Félix.

Quién me iba a decir que aq apretón de manos, en Prado del F fuerte, sincero, sería el último. ( aquel ¡hasta luego!, seguro, jovial y  amistoso sería un adiós definitivo

Ultimas fotos de Felix Rodriguez de la Fuente unos días antes del accidente 

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Así ocurrieron los hechos del accidente de Félix Rodriguez de la Fuente

 EL ACCIDENTE DE FELIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE. MINUTO A MINUTO 

  • Ultima hora de la noche del

dia 14.—Es el cumpleaños de Félix Rodríguez de la Fuente. Llama a su esposa y habla un rato con ella. No hay ninguna novedad. Quedan en hablar la mañana siguiente.

  • 24.00 horas del dia 14 (hora

española). —Se prepara el equipo

de Televisión Española para seguir

la Gran Carrera de Alaska con dos

 

0.30 horas del dfa 15 (hora española). —Félix Rodríguez de la Fuente, Teodoro Roa, cámara, y Alberto Mariano, ayudante, montan en una avioneta junto con el piloto. En la otra van Mauri, Molina y Rafael Onieva. Las condiciones climatológicas son adversas.

1.00 hora del dia 15 (hora española). — Una turbulencia de aire arrastra a la avioneta en la que

viaja el doctor Félix Rodríguez de la Fuente y capota. Desde la otra avioneta, Mauri y los otros pueden ver el accidente.

1.15 horas del dia 15 (hora española).—Cunde la alarma en el pueblo de Nome. Varios esquimales con trineos salen en busca de los restos.

1.40 horas del dfa 15 (hora española). —Llegan    los    primeros

auxilios a los restos del aparato dos sus ocupantes están mue

7.45 de la mañana.—Prim llamadas a España. La esposa doctor Rodríguez de la Fuente i be la angustiosa noticia.

8.00 horas del dia 15.—R

Nacional hace pública la noticii la muerte de Félix Rodríguez d Fuente.

Homenaje  a Félix Rodriguez de la Fuente

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